Hola:
No sé porque digo hola, cuando quiero decir adiós.
Esta es una carta de despedida, de decir adiós y no hasta luego ni hasta pronto.
Es una despedida definitiva, me voy para no volver, no es una huída, simplemente me despido y me largo.
Ya no tengo miedo de nada ni de nadie, ya no me asusta el mundo, sólo es que no quiero seguir aquí y así y por eso me voy.
Eso, adiós, hasta nunca y hasta siempre. Me quito todo lo que tengo, me desprendo de lo que me rodea y me voy, libre de preocupaciones, vacia, sola, yo, solo yo.
Adiós, adiós a todos.
Adiós a ti mamá, sé que me quieres con el alma, que me cuidas y me consuelas, que me adoras y me extrañas. Mami, que difícil es decirte adiós a ti, mamá, a ti la que más. Porque tú eres mi madre y te quiero tanto tanto.
Adiós a ti también papá. La niña de tus ojos se va, no estará más aquí, no estará más a tu lado. Adiós papá. Te quiero.
Adiós a ti hermano. Te quedaste sin hermana mayor, ahora tendrás que cuidarte solo, enfrentarte a la vida, echarle cara dura. Sé que podrás, tú puedes hacerlo.
Te quedaste sin compañera de risas y tonterias, pero serás fuerte y alcanzarás tus propósitos. Hasta siempre pequeño.
Adiós a mi bolilla, a mi croqueta, a mi peludito, a mi chiquitin. Cuanto te voy a echar de menos.
Adiós a mis amigos, no sé que palabras decir, nada serviría para agradecer todo lo que habeis hecho por mi.
Tú, por acompañarme en la vida
Tú, por estar conmigo tantos y tantos días
Tú, por escucharme contar mil y una historias más
Tú, por comprenderme tan bien
Tú, por viajar conmigo a tantos lugares
Tú, por llegar siempre a tiempo
Tú, porque te ries y alegras el día
Tú, por aparecer en mi vida y no irte nunca
Tú, porque eres tú y te quiero...
Adiós amigos de verdad.
Adiós también a esa persona, a ti que no eres tú si no vosotros. A ti que llegaste, pasaste y nunca te quedaste. Tú que podrías haber conseguido tanto y nunca lo hiciste. Tú que nunca fuistes parte de mi vida. Adiós, con más fuerzas que nunca, adiós.
Adiós a alguien a quien quiero mucho, a ti, capaz de hacerme sonreir, de conseguir que me sienta tan tan bien, capaz de que me tiemble el mundo y me ria de mi sombra. A ti, a quien tanto tengo que agradecer, que me das la vida y me la quitas, que me haces vivir en una montaña rusa.
A ti también te digo adiós, y me pesa mucho despedirme de ti porque me encanta estar contigo aunque me aturda y me desconcierte tu compañía.
Adiós porque me voy, porque ya no hay vuelta atrás, y esto es un final, es el final. Adiós porque ya no aguanto más, no quiero seguir y me voy, me despido de ti, de vosotros, de todos.
Adiós para siempre
María